Comencé con los contornos de mi pintura, sombras, azules, anaranjadas…sin embargo sentí que algo faltaba así que tomé otro sorbo de vino y observé mi trabajo. La música era bien intensa, el vino llegó a mi cabeza y me encontraba pintando con demencia, sin control. Me sentía sensual, excitada, erótica… Sensaciones difíciles de explicar estaban saliendo de mi alma. Estaba en el punto máximo de mi trabajo cuando escuché que tocaban a la puerta. No era el mejor momento para recibir visitas considerando la etapa de inspiración en la que me encontraba, pero de ser un cliente lo tenía que atender.
“Bienvenido a mi taller, ¿cómo te puedo ayudar?”-fue mi saludo. “He visto tu trabajo en revistas y periódicos, estoy muy interesado en ver tus cuadros, ¿puedo pasar?”-preguntó.
Primero me disculpé por mis fachas y le dejé saber que estaba en medio de una creación. No hizo comentarios. Me preguntó si podía ver en qué estaba trabajando en ese momento, acepté aunque le recalqué que no estaba terminado todavía. Se acercó al lienzo para tomarse el tiempo de admirarlo, mientras yo me tomé el tiempo de admirarlo a él….
Era alto, tosco, nariz respingada, labios anchos, voz profunda, mahones gastados, camiseta vieja, botas sucias… Yo seguía excitada por mi inspiración, me tomó en un momento muy intenso y sabía que tenía que tomar ventaja de eso… Finalmente me habló de mi trabajo. Me dijo que sentía el mensaje, lo cual me halagó.
Le ofrecí una copa de vino y caminamos por el taller. Estaba asombrado con mis creaciones y yo de igual manera estaba con su apariencia. Me observó por unos instantes y me sorprendió admirándolo en silencio…
Traté de continuar con la pintura en la cual estaba trabajando pero no estaba acostumbrada a pintar con público así que decidí ofrecerle una diferente, además interesante, prueba de mis destrezas…
Me quité la camisa y comencé a pintarme los senos, el pecho, el cuello... La sensación de la pintura –mi pasión- sobre mi piel me llevó a alcanzar un gran nivel de excitación. El parecía disfrutar el momento al observarme y le estaba dando la bienvenida para que me acompañara. No tomó mucho tiempo en lo que se me acercó y aplicó más pintura a mi piel. Acarició mi piel con la pintura como si fuera loción. Estaba tan inspirado como yo, lo podía sentir…
Nos miramos los labios, unimos nuestras bocas y viajamos juntos en un largo y húmedo beso. Le pedí que me hiciera suya… Lo tomé de la mano y lo llevé hasta mi mesa de trabajo, tiré todos mis instrumentos de pintura al suelo, me levantó y me sentó en la mesa. Nos besábamos mientras él continuaba jugando con la pintura en mi piel. Estaba ansiosa por sentirlo dentro de mí, abrí sus pantalones para admirar su sexo y guiarlo hasta el mío. Me penetró de un fuerte golpe y se me escapó un gemido de placer. Me manipuló de manera ruda y fuerte; como lo ameritaba el momento. Estábamos creando arte, el arte de amar… Me sentí tan inspirada que me arropó el impulso de correr hasta un lienzo fresco para transportar todos esos sentimientos.
Me miraba fijamente a los ojos, yo le respondía de igual manera. La escena se convirtió en un reto, quién resiste más, quién disfruta más; hasta que cerré los ojos para entregarme a todas esas sabrosas sensaciones que invadieron mi cuerpo en el clímax de una creación artística producto del enlace de cuerpo contra cuerpo. El recibió el llamado de desbordar la naturaleza proveniente de su sexo y me invadió con la esencia de su alma y respiró... Este hombre desconocido quizás nunca sabrá que me llevó al paraíso por haber compartido conmigo una muestra genuina de la creación; de la creación del hombre, donde nace el primer latido, la esperanza de vida, el comienzo de un ciclo del cual somos producto.
Corrí al lienzo con ansiedad y desenfreno para plasmar todos los sentimientos, todas las emociones que acababa de vivir. El -hombre inteligente- se mantuvo en silencio mientras yo desbordaba toda esa inspiración. Me sirvió vino y continuó observándome.
Me sentí como una niña egoísta, me reí conmigo misma disfrutando del trance que atravesaba, imposible de describir con palabras pero sí a través de mis manos para ser compartido y admirado. Fue un momento espectacular, excitante, intenso… Cuando terminé la pieza me viré hacia él. Estaba satisfecha y en paz… Acababa de alcanzar un segundo orgasmo, esta vez artístico, raro pero real…
Me miró y me sonrió. Todavía con sus pantalones abajo exponiendo su sexo en perfecta erección. No dudé en ponerme de rodillas y devorarlo como si fuera mi dulce favorito. Nos acostamos en el suelo, me subí sobre él y comencé a jugar con su sexo como si fuera un juguete. No podía creer aquella mágica experiencia. Producto de la intensidad de mi excitación alcancé un orgasmo rápidamente y continué moviendo mis caderas para llevarlo a la misma conclusión…
Gotas de sudor matizado mancharon su camisa evidenciando una entrega compartida entre artistas autores del placer, manchas que marcarían el momento eternamente…
Al final de nuestra sesión de placer nos pusimos de pie y compartimos miradas profundas, entendiendo que éramos animales salvajes en el intercambio de sentimientos e impulsos. No hicieron falta palabras para describir aquel encuentro que eventualmente pasaría a ser archivado en nuestros recuerdos…
Rompí el silencio preguntándole si estaba interesado en alguna de mis obras. “La que acabas de pintar”-respondió sin titubeos. "Contribuí a tu inspiración, me siento parte de ella, mi esencia quedó plasmada y la quiero conservar para recordarte cada vez que la admire”. Entendí que la merecía y se la obsequié.
Era hora de despedirnos. Estaba cansada y necesitaba tiempo para reponerme de tal experiencia y regresar a mi pintura. Estaba demasiado inspirada para dejar pasar ese gran momento.
Partió con una sonrisa en el rostro y complacido con el obsequio. Yo estaba más agradecida que él por haber compartido su cuerpo conmigo….
De vez en cuando visita mi taller, siempre compartimos la misma maravillosa rutina. Me trae pinturas, pinceles y vino. Me pinta, me prueba, me toma; nos disfrutamos, nos compartimos, luego guarda silencio y me observa plasmar en el lienzo el momento vivido.
Artemisa©

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2 comentarios:
El arte, producto de la inspiracion prodigiosa de un artista nos regala magia, nos hace sentir emociones que plasmadas inertes en un lienzo con tanta destreza nos puede hacer llorar, reir, elevarnos a un mundo entre la realidad y la fantasia, es significado de vida y creatividad.
ME ENCANTO
FRANRO
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