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FRENTE A MI VENTANA

Observaba plácidamente por mi ventana el vaivén de las ramas de los árboles, los pajarillos en su agitado vuelo, la vida pasar…. Sumida en mis pensamientos, en vivencias y aventuras me paralicé por horas a organizar el archivo de mis recuerdos. No me moví por largo rato, mi cuerpo se entumeció por la falta de movimiento hasta que respiré profundamente y me levanté para estirarme.

Recordando aventuras y estirando mi cuerpo con las manos extendidas hacia arriba me acaricié la piel por los costados y me sobé los senos. Para mi sorpresa mis pezones estaban rígidos. “Debe ser producto de haber reactivado la circulación”-me dije. Me fue placentera la sensación y me los acaricié con suavidad, me gustaba mucho sentirlos erectos y punzantes, “pero que pena no tener con quien compartirlos, quien me los acaricie con la lengua para darles calor”-pensé.


Ya había perdido medio día en el proceso de organización mental. Cuando me puse en pie me duché y con los cabellos escurriendo agua fue que me senté a la ventana a aprovechar mi tiempo para atender mis pensamientos. Sólo llevaba puesta la bata de salir del baño. Entre la organización de mis pensamientos, sentimientos y buenos recuerdos, más sentirme limpia, olorosa, despreocupada y relaja decidí regalarme un poco de placer…

Me paré frente a la ventana, miré hacia el horizonte y sin reparos ni vergüenza me abrí el nudo de la bata y la dejé deslizarse por mis hombros hasta que cayó al suelo sobre mis pies. Sentí el calor de los rayos del sol calentándome la piel. Me acaricié los hombros, el torso y regresé a acariciarme los senos y frotar mis pezones. Cerré los ojos para disfrutar cual sensación más agradable… Me sentía en control total de mis caricias dirigidas a satisfacerme. Levanté una pierna y la acomodé sobre el butacón junto a la ventana, me acaricié la piel del muslo y la piel de la parte interior de ellos. Acaricié suavemente la piel de mi vagina, me gustaba sentirla por encima y prepararla para la pronta presencia de mis dedos. Una vez más lamenté no tener compañía para liberar mis ganas, pero yo solita podía con eso y más. Fue sólo un lamento, no sentía ansiedad…

Fui poco a poco tanteando mis dedos por la abertura de mi vagina hasta llegar a mi cavidad reproductiva y ensopar mis de dedos los mis fluidos producto de mis caricias. Sentía las ganas de provocarme placer y me estaba complaciendo sin prisa. Con los dedos bien embarrados de inevitable lubricación me acaricié el clítoris suavemente, con la otra mano me acaricié un seno y el pezón que seguía rígido y punzante. Cerré los ojos y dejé caer la cabeza hacia atrás, relajada, erotizada por la grata sensación que me provocaban mis caricias….

Sentía riquísimo, disfrutaba mucho acariciándome, me gustaba masturbarme… Me encontraba en un punto donde ya no había retorno, pero no quería acelerarme a un orgasmo, no tenía prisa, sólo me quería disfrutar ese momento que estaba compartiendo con mis sentidos. Gemía en voz baja, me disfrutaba todas las sensaciones y respuestas de mi cuerpo. Por momentos despegaba los dedos de mis partes más íntimas para no terminar rápido, me lo estaba saboreando y lo quería prolongar. Conocía muy bien mi cuerpo y respondía a sus necesidades… Si me pedía parar; paraba. Si me pedía seguir; seguía. No hay nada más sabroso aparte de buen sexo que autocomplacerse. Seguía llevando mi mano a mi duro pezón, cubría mi seno con la mano abierta como parte de mi ceremonia para satirfacerme…

En el proceso de abrir y cerrar los ojos, sacudir mi cabeza y gemir, un movimiento me llamó la atención… Que sorpresa la mía que el guardián de seguridad del complejo donde vivía me observaba perplejo desde el pasillo contiguo a mi apartamento. Cuando levanté la vista y lo observé, me viré de frente a él y le regalé una exposición completa de mi cuerpo sin dejar de acariciarme por ningún sitio. Bajé la pierna del butacón y me enderecé paralela a la ventana  para regalarle el espectáculo completo. Me continué resbalando los dedos por el clítoris para lograr lo que mi “amigo” mirón merecía atestiguar. Recosté el antebrazo sobre el vidrio de la ventana y según sentía los impulsos de gemir, abría la boca ampliamente para liberar gritos de placer. No me faltó mucho más para terminar de masturbarme pero justo antes de llegar a un clímax fulminante puse la frente sobre mi brazo contra el vidrio y completé el evento retándolo con una mirada desafiante. Con los ojos a medio abrir observé cuando asintió con la cabeza. Aún habiendo alcanzado mi orgasmo, mantuve la mano entre mis piernas y continué acariciándome.

El guardián de seguridad no salía de su asombro, mas estimulado por la escena presentaba una erección notable. Me despegué de la ventana, fui a la puerta y simplemente la abrí. Abría hacia fuera, esperé unos segundos y recibí su compañía. Cerró la puerta tras entrar y yo lo esperaba en medio de la sala observándolo fijamente entre las hebras de mi cabello. Caminé de espaldas en dirección al pasillo y me siguió obedientemente hasta llegar a mi habitación. Le desabotoné la camisa, él metía las manos con torpeza para ayudarme, le abrí el pantalón y se lo bajé de un tirón. Su protuberante erección se manifestaba a través de su diminuto bikini. Le acaricié el miembro sobre la tela del bikini y entre roces y apretones introduje la mano y tiré del bikini para exponerlo completamente. Sin mediar palabras me arrodillé y me lo saboreé con gusto. Movía sus caderas hacia el frente para penetrar más profundo en mi boca y ese movimiento me hizo entender que eso precisamente era lo que me había hecho falta mientras me masturbé; penetración.

Me levanté del suelo, le tomé la mano, caminamos hasta la cama y me recosté sobre la espalda. Separé las piernas y doblé las rodillas invitándolo a tomar mi sexo. Primero me penetró con los dedos y mis fluidos se los aplicó a la punta del miembro.
Me penetró con cuidado la primera vez, mas continuó con movimientos bruscos que me sacaban gritos y gemidos de lo gustoso que sentía. Su pelvis rebotaba contra mis huesos y sentía cuando sus testículos golpeaban mi trasero.

Las únicas palabras que articuló fueron: “Vírate boca abajo”  Encantada de sentir la sensación de ser penetrada de espaldas me viré rapidísimo y continuamos el evento. Me sostuve sobre las rodillas y las palmas, mientras él me penetraba la vagina resbalosa y tibia con la misma intensidad que cuando él sobre mí. Mi fijación era masturbarme, me encantaba sentir mis dedos acariciarme el clítoris suavemente, sentir cada detalle de mi protuberancia y lograr un orgasmo con la penetración de mi amigo.

Los gemidos de ambos inundaban mi habitación. El placer era intenso tanto como sus impactos hasta que me tomó por las caderas. Ya sabía que se aproximaba al delicioso final. Aceleré los dedos contra el clítoris y simultáneamente pudimos hacer explotar nuestros sexos…. Continuó moviéndose suavemente para aprovechar su erección hasta lo último. Según se movía despacio yo repetía su movimiento con mis caderas hasta que nuestros sexos dejaron de latir y descansaron…

Nos incorporamos sin mediar palabras. Me salí de la cama y le facilité toallitas húmedas para que removiera los trazos de nuestro encuentro. Según terminaba de limpiarse le fui facilitando su ropa interior y uniforme, se puso los zapatos y lo tomé de la mano, lo caminé hasta la puerta de mi apartamento, lo besé salvajemente, abrí la puerta y le señalé con la mano la salida. Según salía le hice un gesto de agradecimiento con la cabeza y lo acompañé con una sencilla sonrisa. Él comenzó a balbucear unas palabras y no se lo permití. Me llevé el dedo a los labios, hice el sonido de llamar al silencio; “shhhh”, le guiñe un ojo y salió.

Reconocí que no llevó a sentirme ni lamerme los pezones como originalmente yo deseaba, pero no hizo falta, me dio mucho más….

Ahora gozo de seguridad de primera. Visita mi pasillo constantemente y siempre mira hacia mi ventana. En ocasiones lo invito a pasar y nos devoramos en silencio. En otras ocasiones me acaricio frente a la ventana, sin prisa, hasta que aparezca, me observa hasta que yo conquiste mi orgasmo y luego le abro la puerta…

Artemisa©


1 comentario:

Kcfeo dijo...

Como diria un jugador de poker "pago por ver"