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VISITA INESPERADA

Era media tarde… Decidí pasar por la oficina de un viejo amigo para saludarle.  Su secretaria partió justo cuando yo llegué y en ese mismo momento él llegó.

“Que sorpresa tan agradable verte por aquí”-me dijo.  Hola, ¿cómo estás?-le respondí…

Se me acercó pero no me besó, no me abrazó ni me tocó.  Estaba saboreando goma de mascar y haciendo bombas, una le reventó en la cara, lucía no haberse afeitado en unos días y la goma se pegó de su vello facial.  Le ayudé a removerla.


Estábamos parados muy cerca uno del otro, acercó sus labios a los míos, incluso abrió la boca pero nunca me besó, ya en ese momento sentía mariposas en mi estómago y hasta cerré los ojos.  Quería un beso pero no me atreví a dar el primer paso ya que se acercó a mí pero no hizo nada, me provocó varias veces y ya yo estaba lista para comérmelo.  Traté de ignorar sus avances pero a la misma vez me moría por un beso suyo.  Traté de lucir concentrada en remover la goma de su cara mientras él se encargaba de encenderme…

Nos acercamos más, más y más… tanto que podíamos sentir cada uno el sexo del otro.  Pude sentir su rigidez y eso me encendió todavía más.  Yo estoy que él podía sentir mi humedad… Su erección era tan prominente que poco me faltó para mover mis caderas para satisfacerme con su sexo, pero ninguno de lo dos se movió.

Nos detuvimos ahí por un momento.  Me seguía provocando, espera en suspenso un beso suyo no lo hizo… No podía aguantar más y con una tímida y entrecortada voz le pregunté si me iba a besar y antes de que terminara de hacerle la pregunta me estaba degustando como el más delicioso postre.

A la cuenta de tres me sentó en su escritorio y comenzó a jugar con mi cabello.  Adoraba mi perfume, me olfateó, besó y me lamió el cuello.  Estaba lista para seguirlo a donde me quisiera llevar… de hecho, no me llevó muy lejos, allí mismo en su escritorio me separó las piernas, se desabrochó el pantalón, movió mi ropa interior hacia un lado y me penetró con fuerza y determinación…

Su erección era sólida, mis jugos abundantes, eso ayudó a que se moviera con rapidez y sin dificultad.  Yo estaba gozando de su transformación.  Me miraba fijamente a los ojos, se mordía los labios, gemía con intensidad.  Estaba en un viaje de total placer.  Quería sentirlo en lo más profundo de mi ser y me complació... Yo me dejé llevar, crucé mis piernas detrás de sus caderas y alcancé su ritmo para lograr un fulminante orgasmo. 

Por sus quejidos sabía que se acercaba al clímax, apreté más mis caderas contra él con más fuerza hasta que llegó su momento… Lo notificó dejando escapar un grito de placer…

Fue sexo apresurado, sin inhibiciones, sabroso.  Fue como una merienda rica a media tarde. 

Decidí partir… Mi misión ya había sido cumplida…

Nos abrazamos, me besó en la frente y le respondí con una sonrisa….

“Me gustan tus visitas inesperadas, regresa pronto”-me dijo.  Sonreí y partí…

Artemisa© 



2 comentarios:

Artemisa dijo...

VISITA INESPERADA, historia corta complaciendo a los que me las han solicitado asi. Espero les guste!

salzikrum dijo...

¿Dónde se fraguan amistades como esa?...jaja.
Lo espontáneo es lo mejor, y se disfruta aun más a conciencia... (si sabes a lo que me refiero)

un saludo.