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VEINTE AÑOS DESPUÉS


Como vuela el tiempo, parece que fue ayer que nos graduamos de escuela superior... Y allí estábamos todos juntos veinte años después.   Llegué a la fiesta e inmediatamente avancé por el camino del recuerdo, pensé en la vida de todos nosotros hace 20 años, la que creía olvidada, sentí nostalgia...La alegría, exitación, el amor fraternal se percibían en el ambiente.  Me sentí muy feliz de ver viejos compañeros, viejos amigos, maestros; pero cuando lo vi a él me sentí major aún!


Han pasado veinte largos años, y  sí, habíamos conversado de cuando en cuando, pero verlo, eso para mí era otra cosa!  Le tomé la delantera y caminé hacia él.  Estaba sentado de espaldas, lo abracé, acaricié su pecho y muy lentamente viajé por su cuello disfrutando de su fragancia y le susurré al oído muy sueve y eróticamente “hola”.  Se viró hacia mí un poco confundido y sorprendido y me respondió de igual manera con un cálido “hola” y sonrió.


Me retiré a mi mesa.  Durante el resto de la noche me dediqué a hablar con mis amigos, tomarnos fotos, reírnos, en fin, pasamos una noche inovidable!  De cuando en cuando nos encontramos en diferentes areas y conversábamos brevemente.  Yo me sentía muy atraída a él pero él parecía no percibirlo, pero eso no me iba a detener...


En un momento nos tropezamos y nos tomamos de las manos.  Continuaba ignorando mi atracción por él y yo quería estar junto a él, quería sentirlo, estar entre sus manos, probarlo...


Las próximas horas fueron más de lo mismo, fiesta, conversación con los amigos, baile, bebida, más conversación...


Más tarde en la noche, una vez más nos tropezamos, justo en medio del salón.  Nos paramos uno frente al otro, nos tomamos de las manos, nos miramos muy fijamente a los ojos.  Hasta que por fin se quiso asegurar de que yo estaba lista para lo que él me quería dar, entendí que había percibido mi mensaje de deseo.  Le respondí con mis ojos un coqueto sí.  Me sentía a un paso del paraíso.


Tomó la iniciativa y rozó sus labios con los míos, en ese momento dejé de escuchar la música, no más voces.  Me sumergí en su respiración y la mía.  Seguió jugando con mis labios, los lamió, los mordió, los acarició con  los suyos.  Me preparó para un próximo paso y fue tanta la intensidad de lo que me hizo sentir que me sentí débil y lo abrazé, lo besé en el cuello; él puso su mano en mi cintura y me acercó a hacia él.  Me hizo sentir la intensidad de su sexo reclamando atención, conclusión, ser liberado!  Me susurró al oído, “mírame” y así nos quedamos por un largo rato, ninguno se movió hasta que cerré mis ojos y sentí su boca en la mía.  Nos enfrascamos en un beso profundo, suave, sensual; probándonos, comiéndonos.  Lo sentí como un primer beso que nunca quieres que  termine...  Lo deseaba allí mismo, en ese preciso momento!


Terminó el beso, nos volvimos a mirar muy fijamente a los ojos y caminamos en direcciones opuestas hasta que nuestras manos se separaron. Necesitaba aire.  Quería disfrutarme las sensaciones que acababa de experimentar.  Fue un encuentro espontáneo, sorpresivo, complaciente y deseado. Pero yo quería más!


Me buscó y se me acercó.  Me preguntó si estaba bien, “claro que sí”, respondí.  Me sentía muy bien, simplemente deseándolo, estaba lista para entregarme a él.  Conversamos brevemente.


Más tarde lo intercepté en el salón, lo tomé de la mano y lo rapté hasta el baño que estaba muy cerca de allí.  Necesitaba tenerlo, no podía esperar más...


Cerré la puerta, lo llevé contra la pared, nos besamos salvajemente, le bajé el pantalón, me arrodillé frente a él y probé tu sexo.  Una erección perfecta.  Una vez que puse su sexo en mi boca pude sentir su tibieza y rigidez.  No se pudo controlar y dejó escapar un gemido de placer.  La pasión era tan intensa que el orgasmo no se hizo esperar, fue abundante, sabroso, liberador...


Una vez concluyó su viaje de placer me puse de pie y nos besamos apasionadamente.  Puso su mano entre mis piernas y rebuscando en mis ropas encontró mi sexo y lo acarició como nadie nunca antes lo había hecho, mi humedad era abundante, me llevó al orgasmo en cuestión de segundos, me temblaban las piernas.


Se respiraba en aquel baño el aroma de la pasión.  Más besos no se hicieron faltar.  Entrelazó los dedos en mi cabello y una vez más me miró fijamente a los ojos; me dijo tantas cosas en silencio.  Buscaba confirmar mi satisfacción; yo supe responder a sus silentes preguntas con una simple sonrisa de aprobación.


Listos para enfrentar el mundo salimos del baño con sonrisas en el rostro, satisfechos, relajados, más amigos que nunca.  Entendiendo que la pasión es muda, pero alcanza grandes proporciones; que la amistad es amorosa y el amor amigable….


Estoy convencida de que completamos una misión que comenzó hace 20 años y merecíamos celebrarlo y por qué no; finalmente sucedió…


Te agradezco que me hayas hecho sentir de 18 años otra vez....


Artemisa©




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1 comentario:

Artemisa dijo...

Impulsos de juventud a raiz de un beso y caricias que por culpa de la corta edad, el miedo y la ignorancia nunca tuvieron una conclusion, hoy se convirtieron en realidad de forma salvaje y desesperada.