Después de muchos años de no habernos visto, finalmente voló a Puerto Rico para visitar a su familia. Sacó tiempo para mí y decidimos encontramos para dar un paseo por el Viejo San Juan…
Fue mágico volver a verlo. Había perdido algo de cabello, ganado unas libras pero se veía hasta mejor que antes. Evolucionó como un buen vino.
Caminamos sin rumbo… Muy felices de estar juntos!
Durante el paseo se me acercó varias veces a besarme, breve y suavemente. Como había extrañado esos besos!
Caminamos por aquí y por allá, visitamos tiendas hasta que encontramos este interesante lugar. Tenían pequeñas habitaciones privadas que una vez ocupadas no eran compartidas. Mmmm tentador…
Nos tomamos un trago. Estabamos muy cómodos juntos. Fue emocionante haber salido con él nuevamente. Estabamos pasando un rato maravilloso, nos acariciamos, besamos, rozamos… para mí era casi irreal el estar a su lado y continuar lo que hacía años habíamos deseado y nunca logrado.
A ratos conversabamos brevemente pero yo estaba mas enfocada en probarlo, provocarlo, tocarlo, jugar con él; pero traté de controlar mis impulsos. Yo pienso que podía leer en mi mirada el mensaje de que me lo quería devorar. Lo quería sólo para mí. Quería que el tiempo pasara bien despacio para poder disfrutarme cada minuto junto a él.
Hicimos contacto con nuestras miradas y se quedó sin palabras, fue mágico! Nos estabamos comunicando con las miradas de una manera profunda, intensa y poderosa.
Partimos poco antes de la puesta del sol para disfrutar de las bellezas de la naturaleza, fue muy romántico. Ya estaba oscuro cuando me besó como aquella primera vez, sujetando mi cara con ambas manos. Me llevó por el camino del recuerdo…
Teníamos que despedirnos pero no encontrábamos como. Compartimos un día maravilloso. Para mí fue muy difícil despedirme. Continuamos tomados de la mano y nos fundimos en un abrazo como si nunca más nos volveríamos a ver. Lo deseaba tanto.…
Di media vuelta y me alejé, no podía controlar mis emociones, no soporto las despedidas…
Cuando estaba de camino a casa me llamó y me dijo: “Oye Claudia, por que no pasas por el hotel donde me hospedando?” Accedí con emoción y maldad…
Me esperó en el vestíbulo del hotel. Me recibió con una cálida sonrisa. Yo estaba muy alagada de que solicitara volver a verme y compartir más tiempo juntos.
Subimos a su habitación y desde el balcon disfrutamos de un cielo estrellado y una espectacular luna llena.
Se paró contra mi espalda y me abrazó. Puse mis manos sobre las suyas y me inundó una sensación de deseo, me besó en el cuello y eso encendió mi llama nuevamente. Me llevó en un viaje, un buen viaje…
Me viré hacia él y nos besamos apasionada y sensualmente. Dejé escaper unos gemidos más de ansiedad que de placer porque ya estaba lista para pasar a otro nivel con él, sólo esperaba que diera la llamada pero a la misma vez no quería que toda esa ceremonia terminara.
Allí mismo en el balcón removió mi blusa y mi ropa interior. Masajó mis pechos pero hacía frío y mis pezones estaban tan rígidos. Una vez más se paró detrás de mi y pude disfrutar de la presencia de tu potente erección. Me había llevado a un alto nivel de sensualidad.
Me tomó de la mano y me llevó a la habitación, terminó de desvestirme. Chupó mis pezones y saboreó todos mis pechos. Todo sucedió muy lentamente, con delicadeza, cortesía pero intensidad. Se desnudó y continuamos besándonos. Estábamos uno frente al otro sintiendo nuestra piel, nuestros sexos ardientes y húmedos…
Finalmente me llevó a la cama y se posó sobre mí sin penetrarme. Rozaba tu sexo fuertemente contra el mío, más besos… Otro momento delicioso…Finalmente me penetró y se cumplió nuestro deseo por el que habíamos esperado más de una década. Fue muy cuidadoso con sus movimientos al comienzo. Eventualmente comenzó a acelerar el movimiento de sus caderas, me penetraba con fuerza y cada vez que me impactaba me sacaba y grito de placer. Yo había soñado con ese momento por años, pero jamás llegué a pensar que sería así de exitante. Redujo la velocidad, se recostó sobre mí y nos volteamos. Ahora yo estaba arriba y eso me daba el control…Extendió sus brazos para acariciar mis senos mientras yo, con las manos contra la pared y mordiéndome los labios, elevaba mis caderas y las dejaba caer con fuerza sobre su erguido miembro. La exitación se convirtío en desesperación por alcanzar un orgasmo con Eric, una vieja fantasía evolucionando en realidad…Cambié mi ritmo a movimientos hacia el frente y hacia atrás para frotar nuestros sexos con más crudeza y convencerme de que era Eric quien estaba dentro de mí. “Estás lista?”-me preguntó. “Casi”-le respondí con voz entrecortada. “Regálamelo mi amor”-me solicitó. En dos o tres movimientos más alcancé el climax más deseado de mi vida y le dije: “Para ….tiiii…!”. No bien terminé mis palabras cuando Eric dejó salir un “Ahhhh”. Todavía con mis manos contra la pared, bajé la cabeza y recibió mi mirada con una sonrisa. “Misión cumplida”-le dije y me sonreí. Me levanté y me acomodé a su lado, extendió el brazo y me acosté sobre él. Me acariciaba la espalda y yo a él pecho intercambiando cariño y respirando al unísono…
La noche fue larga. Nos compartimos uno al otro unas veces más y cada vez nos esmeramos en que fuera mejor que la anterior.
…El resto de la historia fue como llevarme al mundo de la fantasía. Me llevó más allá de los cielos, viajamos juntos. Fue una sensación tan completa y satisfactoria que llegué a pensar que no merecía tanto placer. Terminamos la noche drenados, cansados, pero complacidos y relajados…
Espero que pueda regresar pronto y llevarme nuevamente al mundo de la fantasía…
Artemisa©
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1 comentario:
Nostalgia, recuerdos, deseos reprimidos por el tiempo y la distancia.
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